Charlie

Tenía planes de dedicar los post de enero a deseos, esperanzas, planes. Pero la realidad tuvo otros planes…

Viendo las pacíficas manifestaciones en toda Europa por la tele, siento mucho respeto hacia este comportamiento, pero también siento miedo.

Miedo que ese no es el final de la violencia. Y tampoco es un miedo por mi propia seguridad: soy israelí y estoy “acostumbrada” a vivir con el terror (¿uno de verdad puede llegar a acostumbrarse al terror, o simplemente reprimirlo?)

Pero siento miedo porque el terror crea miedo y el miedo, muy a menudo, crea odio.

Y yo temo el odio.

love is enough

love is enough

Temo que la gente reaccione de la más común manera: desconfianza y odio hacia lo desconocido, lo diferente, el otro.

Temo una ola de islamofobia, a pesar de ser israelí y judía. O justo por eso: porque como tal  sé cómo afecta el racismo a la gente.

Pero también sé que diferentes personas pueden sacar diferentes conclusiones de la misma situación. La situación que yo decidí sacar de la vida en Israel es que la paz es la única manera que garantiza la vida de todos. Y digo “decidí” porque siendo optimista y positiva es, antes de nada, una decisión (por eso también decidí ser terapeuta Gestalt: un método lleno de optimismo y positividad).

 

Espero que el ambiente creado en estas manifestaciones de “je suis Charlie”, el de identificarse con las víctimas y sus derechos no convierta en nada más que respeto hacia las libertades de una sociedad democrática. Y espero que nosotros Decidimos que la primera libertad que cada uno de nosotros tiene es la libertad de ser unos mismo, de tener sus propios opiniones, colores, creencias, cultura.

Una sociedad que acoge todo tipo de opiniones (las no violentas, claro!)Una sociedad que anima el racismo y la discriminación es una sociedad pobre que no puede florecer.

Muchos comparen lo que pasó esta semana en parís al 11 de septiembre. Espero que las secuelas no sean parecidas, cuando nuestro mundo y nuestra vida llenaban de miedo, desconfianza, sospechas y violencia.

Mahatma Gandhi dijo: “ojo por ojo convierte a todo el mundo en ciego”.

Mantengamos nuestros ojos abiertas, mirémonos en lo que tenemos en común, la belleza de todos los colores de una sociedad heterogénea, variada.

 

Y pienso en otro Charlie, Charlie Chaplin quien, afrontado con otros tiempos de violencia y racismo, decidió reaccionar de manera pacífica y cómica, creando la película “El gran dictador

Esa será nuestra verdadera victoria: en vez de convertirnos en racistas y violentos, celebrando la vida y vivir en paz.

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