Sesiones y Frecuencia

Therapy room is a safe place

Decidir empezar hacer una terapia es un compromiso que el cliente tiene que asumir. Es un compromiso hacia sí mismo, pero que incluye también a mí, la terapeuta. Sin ello, el cliente nunca trabajará con motivación ni sinceridad  para que el proceso funcione. Ya que el compromiso es un elemento clave (no puedo obligar a un cliente venir con cierta frecuencia, ni venir en general), muchas decisiones que conciernen la parte ¨técnica¨ de la terapia son tomadas juntos, entre el cliente y yo.

Yo recomiendo 1-2 sesiones de terapia por semana, sobre todo en los primeros meses, porque el cliente tiene que aprender un nuevo idioma: el idioma del darse-cuenta. Con el tiempo, el cliente vive de manera más despierta, siendo consciente de de cómo se siente, habla y se comporta. Sólo estando en este nivel de darse-cuenta, cuando el cliente no necesita mi feedback tan seguido y si hace falta (por límites económicos o de tiempo libre) es posible reducir la frecuencia.

En general, como parte del corriente humanista, intento ser flexible a la hora de concretar citas con mis clientes. Aunque recomiendo tener una hora fija durante la semana, para prepararse mentalmente a ¨tu hora¨, acepto clientes que, por su estilo de vida, tienen disponibilidad variable.

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