Haciendo realidad los sueños

Desde que tengo memoria, soñar formaba gran parte de mi vida (Me refiero a soñar con los ojos abiertos).

A veces, esos sueños eran completamente imaginarios (casándome con un príncipe azul tomando té con blanca-nieve y la bella durmiente). Otros tenían más que ver con la realidad.

Pero hasta cuando ridiculizo un poco mis sueños de la infancia, creo que soñar con los ojos abiertos es una manera maravillosa de añadir un poco de color a nuestra vida y más que esto, los sueños sirven como mapas. Porque cuando me dejo soñar, descubro a donde quiero ir.

Y ¿cómo puedo llegar a alguna parte si no sé a dónde quiero ir?

Por eso sueño.

Una manera de soñar sin sentir que estoy ¨malgastando el tiempo¨ es pasear a la orilla del mar. De esta manera puedo hacer ejercicios, respirar aire fresco, mirar el precioso mar mediterráneo, y a la vez practicar uno de mis pasatiempos favoritos: soñar.

No existen pequeños sueños o grandes sueños, solo sueños que enfocan en un pequeño aspecto de mi vida y otros, que abarcan más grandes partes de mi vida.

Unos viejos sueños que cumplí, por ejemplo eran ser psicoterapeuta, vivir en Europa, estudiar danza del vientre.

A veces mis sueños se hacen realidad gracias a mi labor, otros por casualidad (los siento, sé que no es muy ¨educativo¨, pero a veces la vida me sonríe, sin que yo hiciera algo para ¨merecerlo¨). Otras veces me acuerdo de que ha pasado tiempo desde la última vez que intente cumplir un sueño, así que escojo uno y lo hago realidad.

volar por las nubes. foto Alberto Posada Alonso

Hace unos meses era tiempo de escoger un nuevo sueño: fui invitada al 40 cumpleaños de un querido amigo en Castejón de Sos (Huesca).

Cuando iba a reservar el hotel por internet, vi un enlace que me llamó la atención: contenía una palabra que no conocí en castellano, pero decidí hacer un clic en el enlace. La palabra era ¨parapente¨! ¡Qué alegría cuando descubrí lo que significaba!

Desde que era adolecente, soñaba con hacer paracaídas, y el parapente me pareció lo suficientemente parecido en cuanto a la experiencia. Así que entré en la página web y ahí estaba: ¡mi billete para volar por las nubes!

La experiencia era impresionante y surrealista a la vez, porque Alberto, el amable guía, me tranquilizo y me hizo sentir muy segura mientras me sentaba en una silla cómoda, lo que chocó con el hecho de que estaba volando a 2000 metros por encima de la tierra, lo cual me hizo sentir de que estoy en una película de 3 dimensiones. Bueno, eso cambió cuando empezamos con los espirales…

Pero lo más emocionante de todo era saber que ¡estoy cumpliendo otro sueño!

No se trataba de tachar una casita sino de cuidar de la parte más importante de mí, la parte que sabe que en la vida hay más cosas que solo cuidar de las necesidades básicas, como comer, dormir, sobrevivir, igual que hay más cosas inspiradoras que adquirir cosas materiales. Y hasta en época de crisis como la que estamos travesando ahora, es importante recordar que cumplir sueños es lo que hace que la vida valga la pena, lo que nos ayuda a volar…

Una grande sonrisa parte mi cara al recordar la emoción, una sonrisa que me recuerda que quizá toca escoger un nuevo sueño a cumplir.

¿Qué sueño quieres escoger Tú para hacerlo realidad?

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