La Vida es un Supermercado – 1ª parte

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Cuando era niña, mi madre me decía: ¨la vida es como un supermercado: puedo meter lo que quieras dentro del carrito, pero al final tienes que pasar por caja¨.

El significado era que tenemos mucha libertad a la hora de tomar decisiones y podemos hacer (casi) todo lo que nos apetezca, pero hay nuestras actos tienen secuelas, de las cuales no podemos escapar.

Sé que suena obvio, pero en realidad, muchas veces no queremos pagar el precio, o vivimos como si no diéramos cuenta de que nuestros actos – o su falta – no tenían efectos.

Hay muchos ejemplos:

  • Políticos corruptos que creen poder engañar a la gente eternamente
  • Anuncios que venden pastillas que nos permiten comer lo que queremos sin engordarnos (alguien sabe ¿cuáles son los efectos a largo plazo de dichas pastillas?)
  • Calentamiento global, precios inflados, enfermedades graves que aparecen con más frecuencia que nunca

Todas esas cosas están relacionadas: son signos de una sociedad donde la gente vive como si un existiese el día de mañana…y se sienten engañados cuando el mañana llega – con sus facturas.la vida está llena de opciones

No estoy aquí para dar sermones, me dedico a otra profesión. Intento ayudar a la gente vivir de manera más equilibrada, sana, mejor integrada.

Cuando nos levantamos el día siguiente y descubrimos las consecuencias, sentimos miedo, confusión, rabia – nadie nos avisó a que habrán consecuencias, ¨carpe diem¨ era el eslogan, ¿no?

Aceptar que siempre hay un precio a pagar no solo significa admitir la realidad, sino es lo que nos hace pensar antes de meter cosas dentro de nuestro ¨carrito¨, es lo que nos ayuda asumir responsabilidad sobre nuestra vida, pero es también lo que nos ayuda sentirnos maduros e independientes. Porque ya no tenemos que pedir permiso, preocuparnos si lo hacemos bien o no: si tengo suficiente ¨dinero¨, puedo hacerlo.

Y eso es un matiz importante, porque frente de los que llenan sus carritos con montón de cosas, están los que tienen el problema opuesto: se dan demasiada cuenta de los precios, tanto que no son capaces de tomar ninguna decisión porque los precios les parecen demasiados altos.

Hay mucho que decir sobre la toma de decisiones y en las próximas entradas (posts) visitaré el asunto desde muchos ángulos, pero hay algo que es muy importante a reconocer ¡NO DECIDIR ES DECIDIR! Y hay un precio a pagar por la falta de decisión, también.

Porque aunque la gente que va por la vida con ¨carritos sobre cargados¨ me hacen pensar en bulimia metafórica, piensa lo triste que es ver a otros que van por la vida con ¨carritos¨ vacíos, sin atreverse a coger nada, a escoger nada, por miedo de que el precio será demasiado alto para ellos.

A ellos quiero recordar que en la vida hay muy pocas cosas que son irreversibles. De hecho, me ocurren solo dos: el nacimiento y la muerte. Todo lo demás es reversible. Existe la posibilidad de ¨devolución¨. Recordándolo me ayuda a no sentirme atrapada cuando tomo una decisión y cuando elijo algo.

Y tú, ¿qué has metido dentro de tu carrito últimamente?  ¿Cuánto te cuesta?

Si no lo sabes, en la próxima entrada hablaré de los precios.

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1 Comment

  1. Hola felicidades por la pagina, se que la información contenida en ella me ayuda mucho y ayuda a muchos otros en sus vidas, siempre necesitamos de momentos de esparcimiento que nos hagan olvidarnos de la rutina, un cordial saludo de ideax .

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